MUJER CRECIENTE (3)

10509497_10152357650025878_4297436372435029326_nLos círculos de mujeres son espacios en donde nos reunimos para dialogar, compartir, sentir y principalmente sanar. Nos reunimos en círculo para sanar nuestra idea individual y colectiva de lo que es ser mujer, brindando tanto a las que participan como a la sociedad que la rodea un nuevo paradigma de feminidad, anclado en los valores de cooperación, amor y compañerismo.

Cuando nos reunimos en círculo y abrimos un espacio sagrado, entendemos que abrimos este espacio para sanarnos y para sanar las heridas de todas nuestras relaciones pasadas, presentes y futuras.

Nos reunimos no sólo para hablar desde una perspectiva superficial, sino para dejar que ocurra aquello que no vemos a través de la palabra y el diálogo. Se podría decir que dejamos que entre en juego el mundo mágico, el mundo de lo no tangible, y de lo que para muchos esta supeditado a la creencia, ya que hemos crecido en su gran mayoría en una sociedad que necesita ver para creer, y que ha relegado a un segundo plano todo lo relacionado con la experiencia espiritual.

Los círculos de mujeres son espacios para sanarnos, principalmente porque funcionan desde una estructura no jerárquica. Todas las integrantes del círculo se encuentran a una distancia equidistante del centro y a pesar de que puede que haya alguien que haga una propuesta de trabajo o de diálogo, no hay nadie que ejerza las veces de líder, jefa o maestra.

En los círculos trabajamos con la palabra y la presencia, es tan importante lo que dices como tu actitud de presencia en relación a lo que dice la otra. Ya que sanas tanto cuando pones palabras a lo que te ha ocurrido o te ocurre, teniendo a una otra que escucha y haciendo que eso que estaba en ti se vuelva algo real y presente, cómo así también cuando escuchas.

Comenzamos a sanar cuando tanto la comunidad como nosotras misma adquirimos la capacidad de decirnos “Sí eso ha ocurrido”. Y desde el punto de vista del oyente sanamos cuando escuchamos nuestras historias en boca de otras, cuando nos damos cuenta que no somos islas, y que nuestras realidades son las mismas que las de nuestras amigas/hermanas.

Que estos espacios de escucha activa sigan creciendo y ampliándose.

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