intensiones

abundanciaInspirada por la lectura del libro Moon Mother, Moon Daughter, propuse este fin de año un ritual a mi familia. A diferencia de la autora, quien propone la actividad a sus hij@s, yo se la propuse a mi madre, a mi hermana y a mi compañero. También le he dado un matiz diferente en algunos aspectos, aunque el propósito del ritual es siempre el mismo: sembrar las nuevas intenciones para el año que comienza.

Texto de la imagen: “Piensa abundantemente. La energía sigue a la intención”

 

 

Para el ritual que compartimos en casa utilizamos:

-hojas de papel, bolígrafos, rotuladores

-cartulina verde

-un recipiente contenedor

-tierra

-semillas para sembrar en invierno

-spray para limpiar ambientes

-incienso

Comenzamos el ritual el día 30 por la tarde. Encendimos la chimenea, preparamos la merienda y nos dispusimos en círculo al lado del fuego. Mientras todo el fuego y la merienda se ponían en marcha, fui recortando círculo y óvalos con la cartulina verde y una vez tuve unos cuantos recortados (4 para cada persona, aunque luego usamos más) los coloqué en un bol de cerámica pequeñito y rocié las “semillas de intenciones” con el spray.

Luego, tras haber encendido un incienso, comenzamos a escribir nuestras intenciones en nuestra hoja de papel, procurando que cada frase fuera positiva, formulada en tiempo presente y recordando comenzar cada frase escribiendo “Yo, -mi nombre-, ….” La consigna es escribir entre 5 ó 10 de estas frases, aunque bien pueden ser menos o bien alguna más.

El paso siguiente fue condensar, cada una de esas frases en una o dos palabras que expresaran la intención esencial de cada una de nuestras intenciones escritas en un primer momento. Así, por ejemplo, si escribiera “Yo, Gabriela, empatizo con cada manifestación de la vida”, mi intención esencial sería empatía. En otro ejemplo, si escribiera “Yo, Gabriela, permito siempre que el dinero fluya hacia mi y desde mi sin restricciones”, mi intención esencial sería “abundancia económica” o simplemente “abundancia”.

Luego de tener cada intención esencial escrita al lado de cada frase inicial, viene el paso de observar si hay dos o más intenciones que se repitan o bien que expresen lo mismo con diferentes palabras, de modo de volver a condensar tus intenciones para pasar al siguiente paso.

Tras todo lo anterior, hemos cogido cada un@ unas cuantas “semillas de intenciones” y hemos escrito en una de sus caras “Yo Soy” o “Yo Estoy” (según correspondiera) y en la otra cara la intención esencial de cada frase o intención esencial englobadora de más de una frase.  Es importante escribir en cada semilla con total presencia e intención. Hubo quien incluso decoró cada una de sus semillas…

Luego, colocamos tierra fértil en un recipiente de cristal (aunque cualquier maceta sirve) y sembramos nuestras semillas de intenciones al unísono, dejando que se mezclaran unas con otras y enterrando nuestras manos junto a las intenciones.

Aprovechando la luna creciente, dejamos el recipiente toda la noche a la luz de la luna y a la mañana siguiente sembramos semillas de amapola (que son de siembra invernal) y las dejamos una noche más (del 31 de diciembre al 1 de enero) nuevamente bajo la luz de la luna.

Para finalizar este ritual de tres días, el día 1 fuimos junt@s al jardín y elegimos entre tod@s un sitio donde plantar nuestra siembra de intenciones. Limpiamos el terreno, mezclamos la tierra con tierra fértil y volcamos el contenido del recipiente de cristal en este nuevo terreno.

Y tal y como la tierra y sus frutos nos enseñan, no basta con tan sólo sembrar nuestras semillas (intenciones); también es necesario dedicarles tiempo, amor y atención para que esas semillas se conviertan en plantas y crezcan fuertes y enraizadas y  nos den los frutos que nuestra entrega y cuidado se merecen.

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